Asomado al espectáculo ofrecido por el estuario de Ria Formosa, un gran hotel de playa despliega las armas con las que se bate el turismo del Algarve, esto es, gran confort, servicios de lujo, campos de golf y hasta una playa propia.
La noche facilita la recreación de cálidos ambientes en el cenador y en los jardines.
Las habitaciones son lujosas, espaciosas y etéreas, con alfombras gruesas y muebles elegantes. Desde sus balcones privados se puede disfrutar de vistas a la laguna de agua salada o al campo de golf. La terraza de la piscina es ideal para relajarse al sol, que siempre está presente, y los jugadores de golf se sentirán como en el paraíso, con dos campos de golf del PGA European Tour dentro del mismo complejo hotelero, y otros cuantos cerca.
Para rematar la oferta de ocio, el hotel cuenta con un Spa completo y dos restaurantes, uno portugués y otro veneciano. El hotel ofrece igualmente una gran variedad de servicios para reuniones y para los negocios.
Situación Este hotel está situado en pleno santuario natural, rodeado por 800 hectáreas de pinos frente a una playa inmaculada de arena blanca. Es el tipo de paisaje que escasea, como es de esperar, en otras zonas de la costa en pleno frenesí inmobiliario.
El paseo al mar desde el hotel es de un kilómetro escaso y merece la pena, aunque solo sea por disfrutar de la experiencia surrealista de divisar una playa en Europa que no esté cubierta hasta el último milímetro por toallas y sombrillas.
Cómo llegar El hotel está situado a 20 km del aeropuerto internacional de Faro y a dos horas de Sevilla.
El viaje hasta / desde Faro es de aproximadamente 20 – 30 minutos en coche.